jueves, 11 de septiembre de 2008

Oda al maracuyá


Alguien tiró una semilla del cielo y apareció el maracuyá. No existe fruta más deliciosa. Con su despliegue de semillas negras y grandes (que deben colarse si se hace jugo de maracuyá) mira al mundo como con millones de ojos, cuidando el néctar que se filtró del paraíso por error y cayó en mano de los mortales. Exalta su color amarillo intenso y no derrocha la apetecible pulpa.

Existe el mousse de maracuyá, la caipirinha de maracuyá, la torta de maracuyá, el helado de maracuyá, escalpes de pollo en salsa de maracuyá, salmón con salsa de maracuyá y un invento sin igual que voy a extrañar en cuanto me vaya de Brasil: el yogur light de maracuyá. Gracias a todos los dioses que habitan los cielos.

Los pies en la arena

Todo cambio genera algo de RESISTENCIA. Cuando llegué quería volver a Buenos Aires urgentemente; me iba a perder esto o aquello, no iba a estar el día que se juntaran todos los tales y me quedaba afuera de varios encuentros familiares. Para llorar a moco tendido. Y después soltás y empezás a ver todo lo que tenés frente a tu nariz. Como si se abriesen todos los poros y se afinaran los sentidos.

Vi cantar por la calle a dos señores, a viva voz, y ninguno estaba para el loquero. Una mujer bailaba frente a su nieto en un bar sobre la playa. Las flores en un puesto callejero rebozan de color, vitalidad y belleza. Cada una tan perfecta que desafía la realidad.

Ya sé que es un estereotipo hablar de la felicidad brasilera pero a mí acá todo me canta con alegria: el idioma, el mar, la gente. Por supuesto que la sombra siempre está del otro lado. Ya lo dice la canción “tristeza nao tem fin, felicidade sim”.

martes, 9 de septiembre de 2008

Rain in Rio

This city has an amazing vibe. I think it is questionable whether it is fair to have so much beauty in one city only. Not that there aren’t problems in Río but it has an appeal that goes beyond the breathtaking glory of its beaches and morros. There is something in the air. Even today with its rain, the sea looked grey in a delightful, even comforting way.

One of my favorite Rio stories thus far was many years ago when I walked into a bar close to the beach. There was a sign that read: “It is forbidden to play music on the furniture – batucadas na mesa- and to dance on top of tables. I swear this is a true story.

Only in Brazil.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Últimos frios del año en Buenos Aires


Llegó septiembre y la prueba está en el árbol frente a mi casa. Todavía está raquítico e invernal pero tiene en las puntas de algunas ramas unas pujantes hojas verdísimas y recién nacidas que son apenas discernibles. Pero lo extraño de hoy fue el frío intenso que tan poco se había hecho sentir este invierno 2008. Vine caminando por el barrio a la tarde y tenía la cara helada, la gente se venía tapando del viento sur con bufandas, era el frío de agosto. Pero no va a durar.


Quería recordar el invierno pasado que fue tan cruento y que nos dio una histórica nevada que todos recordaremos. En muchos años, alguien nos preguntará "¿Qué estabas haciendo cuando nevó en Buenos Aires, dónde estabas exactamente?" Y otro preguntará: "¿En qué año fue eso?" Y los memoriosos recordarán que fue el 9 de julio del 2007.


Sobrarán pruebas:





miércoles, 3 de septiembre de 2008

WARNING: THIS IS A BILINGUAL BLOG!!











Sometimes I feel like writing in English. This is how my mind works. I know some people (as if I had a real readership) will think I am being a snob but I couldn’t care less. This is a means of expression for me and I sometimes like to spit things out in Spanish, often times in English. It just so happens that is how my thoughts formed: with two languages swimming in my brain. When I was five and already fluent in Spanish my parents decided to move to the States and so one language replaced the other and, doctor, doctor, that is why I am so screwed up.

If your mind works in two different channels, does that a split personality make? I certainly hope NOT. But it does kind give you a kind of ugly duckling syndrome. With benefits of course.

You really can’t beat certain phrases in English. Take phrasal verbs for example. Specially poetic phrasal verbs such as “snake through”, “breeze in” or “wisk away”. You just cannot say that in Spanish no matter how hard you try. You have to resort to the “como una serpiente", “como el viento", to come close; but you always fall short.

Isn’t it great that you can “talk yourself out of a situation”? It’s no fun to “zafar de una situación gracias a mi labia”. A “die hard fan” es…¿un fanático muy fanático? Sí, un fanático incurable supongo. An “old fart “ is definitely not “un pedo viejo”. Road Kill is “animales que quedan muertos en la ruta cuando los pisa un auto”. No contest.

Don’t get me wrong, Spanish has better adjectives but they are really hard to use well and the pro of course is, without a doubt, Georgie Borges, with his wondrous way with words (he would not like this alliteration). For example Borges always writes things like: “decía Treviranus blandiendo un imperioso cigarro”. I’m not even going to try to say that in English but an imperial cigar would not cut it.

Pigheaded is not cabeza de chancho.

Some that translate well into Spanish:
Stone faced: cara de piedra
Aftertaste can now be “retrogusto” (I have heard it related to wines).
Windbreaker can be rompevientos but you would never say it.

More later.




martes, 2 de septiembre de 2008

Buenos Aires

Y la ciudad, ahora, es como un plano
De mis humillaciones y fracasos;
Desde esa puerta he visto los ocasos
Y ante ese mármol he aguardado en vano.
Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
Me han deparado los comunes casos
De toda suerte humana; aquí mis pasos
Urden su incalculable laberinto.
Aquí la tarde cenicienta espera
El fruto que le debe la mañana;
Aquí mi sombra en la no menos vana
Sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
Será por eso que la quiero tanto.
Jorge Luis Borges "Buenos Aires"
en EL OTRO, EL MISMO (1964)

lunes, 1 de septiembre de 2008

Llegar a casa

Qué sensación de bienestar cuando llego a casa. Las viejas llaves, tan familiares, que giran dentro de la cerradura y me permiten abrir la puerta, entrar a casita, y exhalar así en forma casi audible. La sensación es de sosiego doméstico, descanso del trajín de la calle, de poder bajar la guardia. Escuchar las llaves en la puerta del ser amado y respirar aliviada porque ya está en casa. Salir de la locura cosmopolita de cualquier ciudad para llegar a casa. Los artistas que cuando están mucho tiempo de gira y vuelven al hotel dicen “me voy a casa”. Delatan así que aunque no sea uno solo el lugar de morada, allí donde terminamos el día y apoyamos el cuerpo para dormir es “mi casa”.

En casa tenemos objetos que no verán nunca las baldosas de la calle como las pantuflas, los joggings inconfesables, la robe de toalla. Está el llegar a casa cargados de bolsas del supermercado, trayendo víveres a la guarida. Llegar a casa para poder ver el partido, la película, o cualquier huevada por TV por un rato para entretenerse o cambiar el cerebro de canal.

Una vuelta de Google para "llegar a casa" nos da desde vendedores de seguros que citan “cuando llego a casa quiero tranquilidad” hasta letras de canciones múltiples que “sueñan con llegar a casa” o –lo más curioso de la búsqueda – un tema “todos queremos llegar a casa” (http://www.agenciapulsar.org/nota.php?id=13000) un disco realizado por músicos independientes latinoamericanos, trabajadores del subte y FM La Tribu de distribución gratuita.

Cuando era chica me encantaba armar casitas en mi cuarto, en realidad eran carpas que hacía con sábanas o frazadas. Enganchaba las puntas de alguna silla y me creaba mi propio escondite. Tal vez sea un comportamiento atávico, en los comienzos de nuestra especie los humanos vivíamos en cuevas y a mí me encantaba estar ahí en mi cuevita.

Las casas también vienen por modas o épocas como los lofts, los PH, los departmentos de soltera/o, los espacios más grandes con edades más maduras. Tener nuestra primera casa. Tener literalmente un techo sobre la cabeza.

Venite a casa, date una vuelta por casa, quedate en casa.

Pero llegar a casa puede tener también todo el peso de la metáfora. Extremado, como hiperbole, signfica la muerte. Supongo que por llegar a la “casa celestial” en un sentido religioso tradicional o más concretamente como último descanso.